La serie de informes sobre las empresas de la Nueva Economía publicados por la Escuela de Organización Industrial y en especial el informe sobre Empresa Abierta han sido sin duda el aporte institucional más interesante del año. Es un buen momento para leerlo tranquilamente y darle una vuelta a los nuevos indicadores que nos propone Julen para crear el cuadro de navegación de organizaciones de este tipo.
Bitácora del Arte de las Cosas
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Nueva Economía, nuevas empresas
15 ago 2010
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La tesis Pirenne
12 ago 2010
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Añade tu comentarioLa famosa tesis de Pirenne dice que no fueron los bárbaros los que sumieron Europa Occidental en la Edad Media. A fin de cuentas sólo eran parásitos de un sistema que querían disfrutar y por tanto mantener en la medida que no cuestionara sus nuevos reinos. Fue el bloqueo mediterráneo nacido de la expansión islámica el que, al estrangular el comercio a larga distancia condenó a Europa a una economía agraria de subsistencia y la distanció de la vida cultural romana (en Bizancio). La épica que abre es hermosa. Europa sólo saldrá del agujero gracias a una nueva ciudad, una nueva Roma en realidad, que estando fisicamente en Occidente, por su poco valor y por estar en mitad de una ciénaga palúdica inaccesible, conservará sus propias líneas comerciales a larga distancia manteniendo el flujo cultural con Bizancio: Venecia, el lugar original de la nueva figura del mercader, el único lugar de Europa con alfabetización generalizada en una época en la que leer y escribir eran patrimonio casi exclusivo del clero. ¿Tienta convertir la tesis en metáfora? Sin duda: castas dirigentes locales pegadas a las rentas estatales + restricción del comercio transnacional = agujero y regresión. La salida: venecianos, dentro pero fuera, mercaderes animados por nuevos valores.
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Los primeros mercaderes: fraternidad, viaje y libertad
12 ago 2010
Unas citas de Pirenne sobre el origen de los mercaderes europeos que no pueden resultar más inspiradoras.
En las Indias hemos comenzado a coordinar nuestras lecturas de libros nuevos, organizándolas por temas en una suerte de itineario interno cuyo objetivo es alimentar y documentar la deliberación. El primer libro del debate que estamos abriendo ahora es del maestro Pirenne. Dificilmente podría resultar una lectura más emocionante. Rescato algunas citas de uno de los capítulos, el dedicado a las formas y naturaleza de los primeros comerciantes europeos:
Las «hermandades», las «caridades» y las «compañías» mercantiles de los países de lengua románica son exactamente análogas las gildes y hanses de las regiones germánicas. Existe incluso una organización parecida en Dalmacia. Lo que ha dominado a la organización económica no son de ninguna manera los «genios nacionales», son las necesidades sociales. Las instituciones primitivas del comercio fueron tan cosmopolitas como las feudales.
Pero no hay que imaginar al gran mercader veneciano de siglos posteriores. La fraternitas mercatorum es todavía poco más que una banda
Las fuentes nos permiten hacernos una idea exacta de las agrupaciones comerciales que, a partir del siglo X, son cada vez más numerosas en la Europa occidental. Hay que imaginarlas como bandas armadas cuyos miembros, provistos de armas y espadas, rodean a los caballos y a las carretas cargadas de sacos, fardos y toneles.
Aparecen ya el gonfaloniero y el comites mercatorum, pero sobre todo la fraternitas, los votos que unen a los mercaderes errantes entre si:
A la cabeza de la caravana marcha “su” portaestandarte. Un jefe, el Hansgraf o Deán, asume el mando de la compañía, la cual se compone de «hermanos» unidos entre sí por un juramento de fidelidad. Un espíritu de estrecha solidaridad anima a todo el grupo. Las mercancías son, según parece, compradas y vendidas en común y los beneficios repartidos en proporción a la aportación hecha por cada uno a la asociación.
La clave del crecimiento es el comercio a larga distancia, romper las fronteras no sólo políticas sino también económicas y culturales. Abrir mundos.
De la misma manera que la navegación de Venecia y de Amalfi y, más tarde, la de Pisa y Genova realiza desde un principio travesías de largo alcance, los mercaderes del continente se pasan la vida vagabundeando por vastas zonas. Era para ellos el único medio de conseguir beneficios considerables. Para obtener precios elevados era necesario ir a buscar lejos los productos que se encontraban allí en abundancia, a fin de poder revenderlos después con provecho en aquellos lugares en los que su escasez aumentaba el valor. Cuanto más alejado era el viaje del mercader
tanto más provecho sacaba. Y se explica sin dificultad que el afán de lucro fuera tan poderoso como para contrarrestar las fatigas, los riesgos y los peligros de una vida errante y expuesta a todos los azares.Un modo de vida que no podía sino resultar al mismo tiempo ajeno y hostil, pero también necesario a los poderes y la moral de la época:
Salvo en invierno, el comerciante de la Edad Media está permanentemente en ruta. Los textos ingleses del siglo XII le llaman pintorescamente con el nombre de «pies polvorientos» (pedes pulverosi). Este ser errante, este vagabundo del comercio, debía sorprender, desde el principio, por lo insólito de su tipo de vida a la sociedad agrícola con cuyas costumbres chocaba y en donde no le estaba reservado ningún sitio. Suponía la movilidad en medio de unas gentes vinculadas a la tierra, descubría, ante un mundo fiel a la tradición y respetuoso de una jerarquía que determinaba el papel y el rango de cada clase, una mentalidad calculadora y racionalista para la que la fortuna, en vez de medirse por la Condición del hombre, sólo dependía de su inteligencia y de su energía. No podemos sorprendernos, pues, si produjo escándalo. La nobleza no tuvo más que desprecio para aquellos advenedizos, cuya procedencia era desconocida y cuya insolente fortuna resultaba insoportable. Se encolerizaba al verlos con mayores cantidades de dinero que ella misma; se sentía humillada por tener que recurrir, en momentos difíciles, a la ayuda de estos nuevos ricos.
En cuanto al clero, su actitud con respecto a los comerciantes fue aún más desfavorable. Para la Iglesia la vida comercial hacía peligrar la salvación del alma. El comerciante, dice un texto atribuido a San Jerónimo, difícilmente puede agradar a Dios.
Y es que el mercader es un libero que rompe la escala social, un advenedizo hijo de siervos que mejora sin mejorar su sangre:
La condición jurídica de los comerciantes terminó por proporcionarles, en esta sociedad en la que por tantos motivos resultaban originales, un lugar completamente peculiar. A causa de la vida errante que llevaban, en todas partes eran extranjeros. Nadie conocía el origen de estos eternos viajeros. La mayoría procedían de padres no libres a los que habían abandonado desde muy jóvenes para lanzarse a la aventura. Pero la servidumbre no se prejuzga: hay que demostrarla. El derecho instituye que necesariamente es hombre libre aquel que no se le puede asignar un amo.
Sucedió, pues, que hubo que considerar a los comerciantes, la mayoría de los cuales eran indudablemente hijos de siervos, como si hubiesen disfrutado siempre de libertad. De hecho, se liberaron al desarraigarse del suelo natal. En medio de una organización social en la que el pueblo estaba vinculado a la tierra y en la que cada miembro dependía de un señor, presentaban el insólito espectáculo de marchar por todas partes sin poder ser reclamados por nadie. No reivindican la libertad: les era otorgada desde el momento en que era imposible demostrarles qué no disfrutaban de ella. La adquirieron, por decirlo de alguna manera, por uso y por prescripción. En resumen, al igual que la civilización agraria había hecho del campesino un hombre cuyo estado habitual era la servidumbre, el comercio hizo del mercader un hombre cuyo estado habitual era la libertad.
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Más allá de la videoconferencia
09 ago 2010
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Añade tu comentarioAyer en la Conferencia anual de las cooperativas de EEUU proyectaron -en alta resolución- el vídeo de 23 minutos que habíamos preparado como alternativa a dar una charla presencial. Luego, en el debate intervenimos a través de videoconferencia. El resultado fue estupendo: hubo muchas preguntas y aunque en un momento hubo que eliminar el vídeo para dejar la voz con mayor calidad, la interacción fue real y muy viva. No se trata de eliminar las conferencias y debates presenciales. Tampoco de hacer un FIM que sólo tendría sentido, en todo caso, para el congreso en su conjunto, pero sin duda es una herramienta que en este caso -y ojalá en muchos más- nos ha permitido conciliar agendas y reducir costes, permitiéndonos discutir nuestras ideas en un contexto al que de otra forma no habríamos llegado.

La Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas es una empresa del Grupo Cooperativo de las Indias. Creamos conocimiento, productos y servicios empoderadores para las personas, las comunidades y las organizaciones con herramientas innovadoras que refuerzan la sostenibilidad social y medioambiental de sus proyectos.
La Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas es una empresa especializada en la investigación y desarrollo de formas social y medioambientalmente sostenibles de producción de bienes e infraestructuras. La Bitácora del Arte es una bitácora dedicada a reflexionar sobre los modos comunitarios y sostenibles de trabajar, crear, distribuir y producir, con ella hacemos pública la evolución y los debates sobre nuestro propio modelo organizativo.

En 2007 la Sociedad de las Indias Electrónicas lanzó feevy, un servicio web en software libre cuyo objetivo era ayudar a hacer más distribuida la blogsfera. Para mantenerlo y desarrollarlo hacía falta una estructura que la empresa no tenía. Por eso el 2 de octubre, en el quinto aniversario de la fundación indiana, Natalia Fernández en representación de las Indias junto con Javier Cañada que había hecho el diseño de interacción, fundaron Feed the Ivy SL. La empresa sirvió de soporte al mantenimiento del servicio y vendió sus propios desarrollos de software libre durante más de un año.
Con la venta de feevy al grupo BBVA a principios de 2009, la empresa comienza el proceso legal de transformación en una cooperativa de trabajo asociado. El objetivo era estudiar y experimentar formas de producción social y mendioambientalmente sostenible. Queríamos producir lo que llamamos el modo de vida indiano sintiéndonos orgullosos del modo y no sólo de los resultados.
Tomamos el nombre de El Arte de las Cosas porque a partir del siglo XI en Europa aparecen gremios de artesanos y coaliciones de mercaderes-productores, conocidos también como Artes. Los distintos artes no eran sólo comuninades técnicas. Eran comunidades de conocimiento que trabajaban desde y para un ideal ético que se ligaba y explicaba desde el hacer y las herramientas del oficio.
Pensamos que el conocimiento que permite hacer cosas hermosas y socialmente útiles no puede ser sólo un conocimiento técnico, ha de contener un significado social, una ética del trabajo y una visión del mundo. Los objetos que se ofrecen en el mercado son portadores de mundos, de proyectos sociales y visiones morales. Queremos ser un Arte, un Arte dedicado a la creación de objetos con significado.
Nuestro símbolo es el símbolo de uno de aquellos Artes, el Arte de la Calimala, los creadores de las primeras redes comerciales medievales transeuropeas. Originalmente tinteros -por eso el águila porta un torsello, un fardo de lana- acabaron creando las formas modernas de la banca y siendo los mecenas del Renacimiento florentino.
Como ellos, nuestra primera exploración la hicimos en el mundo textil. Entre mayo y julio de 2009 vendimos en nuestro local de Madrid una colección de inspiración literaria que habíamos producido en pequeños talleres independientes valencianos. Tras esta primera experiencia, el 18 de septiembre de 2009, Feed the Ivy SL se transformó ante notario en cooperativa de trabajo asociado, pasando a llamarse Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas. Los tres socios “refundadores” fueron Natalia Fernández, María Rodríguez y David de Ugarte.
Ese fue nuestro verdadero punto de arranque, un momento que vino a coincidir con el momento más duro de la crisis económica. Comenzamos entonces un proceso de reflexión sobre las formas de trabajo y organización que pudieran hacer aún más resilentes a las comunidades y empresas regidas según principios de democracia económica.
Es a esa reflexión a la que queremos invitarte con en esta Bitácora del Arte.
El 9 de febrero de 2010 decidimos en asamblea formar junto a Sociedad de las Indias Electrónicas el Grupo Cooperativo de las Indias, dentro del cual el papel de la Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas consistirá en proveer al grupo de un nodo específico de investigación y desarrollo de productos, haciendo además de casa-taller de los nuevos indianos e “incubadora” de nuevas cooperativas especializadas.

