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El Arte de Las Cosas

La transnacionalización cooperativa y el principio de nacionalidad

31 Dic 2009

El principio de nacionalidad y especiamente su derivado, el principio de preferencia comunitaria, chocan directamente con la expansión de la lógica de cohesión que la transnacionalización de las cooperativas podría suponer

Ni lo internacional es equivalente a lo transnacional ni el principio de ciudadanía es lo mismo que el principio de nacionalidad… más bien al contrario.

En un plano relacionado el principio de territorialidad va cediendo espacio a un nuevo principio de personalidad en la práctica de las grandes empresas y de la guerra contra el terror.

El panorama es complejo y estimulante intelectualmente y precisamente por eso me llama la atención especialmente que cuando se plantean cosas muy básicas en un mundo transnacional como que una cooperativa pueda tener socios no residentes y que estos y otros colaboradores puedan viajar e incorporarse a proyectos en España, la asociación mental que surja en los comentaristas sea el terrorismo yijadista o se nos diga que lo que queremos es quedar “exentos de cumplir con las leyes locales” cual oscuro privilegio.

La realidad cotidiana es sencilla: hoy en día una cooperativa no puede aceptar como socio a un no residente en España, es decir, fuera del territorio del estado sólo puede tener asalariados o colaboradores autónomos, pero no socios.

Y aún estos colaboradores, si tienen pasaporte uruguayo o boliviano por ejemplo, no podrían viajar a España para hacerse cargo de un proyecto o para realizar una tarea especifica siquiera fuera temporal. Requerirían un permiso de residencia por trabajo que suele tardar año y medio en tramitarse, que es muy difícil de conseguir y en cuyo proceso has de demostrar que no hay ningún “nacional comunitario” capaz de hacer el mismo trabajo, lo que se llama principio de preferencia comunitaria, una idea de Le Pen largamente vindicada por la extrema derecha que hace tiempo se incorporó a la política migratoria.

Una reflexión

Pirenne contaba, haciendo el relato sobre la emergencia de la democracia urbana en la Edad Media, cómo el conficto entre los señores feudales y los gremios se centraba en el derecho de vientres feudal.

De hecho, como contábamos hace poco, la clave de la cohesión interna de los gremios estaba en la subversión pasiva y activa del derecho de vientres feudal. Los gremios no reconocían que los hijos de un matrimonio de siervo y libre estuvieran sometidos a la servidumbre. Es más, si un siervo llegaba a la ciudad y era aceptado como aprendiz quedaba en la práctica liberado y protegido por la comunidad. Los señores podían, en ley, reclamar a los hijos de los matrimonios mixtos o a los siervos urbanizados, pero, como señalaba Pirenne

Para el comerciante, la sóla idea de una injerencia tal debía parecerle algo monstruoso e intolerable.

Algo muy parecido nos pasa ahora con el principio de nacionalidad sobre todo cuando se transforma en el de preferencia comunitaria.

El estado nacional endurece en toda Europa esta lógica nacionalista y la enfrenta cada vez más al principio de ciudadanía en modos que no podemos dejar de sentir como “algo monstruoso e intolerable“, como que se nos imponga la contratación de un nacional comunitario sobre la de un miembro de nuestra red a quién querríamos de socio.

Pero al mismo tiempo las grandes empresas obtienen un tratamiento especial en los trámites migratorios y de visados que les permiten mover a sus cuadros, con independencia de su origen y pasaporte, de forma operativa de un país a otro, sin nacionales comunitarios alternativos impuestos o sugeridos. Y esto, se mire como se mire, es una vuelta al principio de personalidad (como eres directivo o ejecutivo de Telefonica o Repsol tienes un camino administrativo diferente), pero una vuelta positiva, aceptable y que por ello, debería ser universalizable a todas las empresas en transnacionalización. Y si me permitís, en especial aplicado a las cooperativas pues no sólo son transnacionalizadoras de negocio, sino de cohesión.

¿De verdad queremos que la transnacionalización sea sólo para las grandes empresas extractivas y de servicios y no para empresas más pequeñas pero democráticas, como una cooperativa, que expanden esa lógica cohesiva?

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2 Comentarios a “La transnacionalización cooperativa y el principio de nacionalidad”

2 Trackbacks/Pingbacks

  1. Contra el principio de preferencia

    [...] algunos conceptos básicos de la globalización, pero también para plantear de forma clara una reivindicación de futuro: extender la no aplicación del “principio de preferencia comunitari…. [...]

  2. Globalització, la qüestió és com | Ivan. Loves. Gazpacho.

    [...] de les corporacions (especialment les occidentals amb els tractats de comerç) però no fa més que obstaculitzar la dels menuts i nous jugadors (amb aranzels i regulacions proteccionistes). I després diu Norberg que la [...]

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Natalia Fernández, socia fundadora de La Sociedad de Las Indias Electrónicas
La Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas es una empresa del Grupo Cooperativo de las Indias. Las Indias es un Grupo Cooperativo que entiende el mundo desde la lógica de las redes y el compromiso con la democracia económica y la transnacionalidad. Creamos conocimiento, productos y servicios empoderadores para las personas, las comunidades y las organizaciones con herramientas innovadoras que refuerzan la sostenibilidad social y medioambiental de sus proyectos.

La Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas es una empresa especializada en la investigación y desarrollo de formas social y medioambientalmente sostenibles de producción de bienes e infraestructuras. La Bitácora del Arte es una bitácora dedicada a reflexionar sobre los modos comunitarios y sostenibles de trabajar, crear, distribuir y producir.

Grupo Cooperativo de las Indias
En 2007 la Sociedad de las Indias Electrónicas lanzó feevy, un servicio web en software libre cuyo objetivo era ayudar a hacer más distribuida la blogsfera. Para mantenerlo y desarrollarlo hacía falta una estructura que la empresa no tenía. Por eso el 2 de octubre, en el quinto aniversario de la fundación indiana, Natalia Fernández en representación de las Indias junto con Javier Cañada que había hecho el diseño de interacción, fundaron Feed the Ivy SL. La empresa sirvió de soporte al mantenimiento del servicio y vendió sus propios desarrollos de software libre durante más de un año.

Con la venta de feevy al grupo BBVA a principios de 2009, la empresa comienza el proceso legal de transformación en una cooperativa de trabajo asociado. El objetivo era estudiar y experimentar formas de producción social y mendioambientalmente sostenible. Queríamos producir lo que llamamos el modo de vida indiano sintiéndonos orgullosos del modo y no sólo de los resultados.

Tomamos el nombre de El Arte de las Cosas porque a partir del siglo XI en Europa aparecen gremios de artesanos y coaliciones de mercaderes-productores, conocidos también como Artes. Los distintos artes no eran sólo comuninades técnicas. Eran comunidades de conocimiento que trabajaban desde y para un ideal ético que se ligaba y explicaba desde el hacer y las herramientas del oficio.

Pensamos que el conocimiento que permite hacer cosas hermosas y socialmente útiles no puede ser sólo un conocimiento técnico, ha de contener un significado social, una ética del trabajo y una visión del mundo. Los objetos que se ofrecen en el mercado son portadores de mundos, de proyectos sociales y visiones morales. Queremos ser un Arte, un Arte dedicado a la creación de objetos con significado.

Nuestro símbolo es el símbolo de uno de aquellos Artes, el Arte de la Calimala, los creadores de las primeras redes comerciales medievales transeuropeas. Originalmente tinteros -por eso el águila porta un torsello, un fardo de lana- acabaron creando las formas modernas de la banca y siendo los mecenas del Renacimiento florentino.

Como ellos, nuestra primera exploración la hicimos en el mundo textil. Entre mayo y julio de 2009 vendimos en nuestro local de Madrid una colección de inspiración literaria que habíamos producido en pequeños talleres independientes valencianos. Tras esta primera experiencia, el 18 de septiembre de 2009, Feed the Ivy SL se transformó ante notario en cooperativa de trabajo asociado, pasando a llamarse Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas. Los tres socios “refundadores” fueron Natalia Fernández, María Rodríguez y David de Ugarte.

Ese fue nuestro verdadero punto de arranque, un momento que vino a coincidir con el momento más duro de la crisis económica. Comenzamos entonces un proceso de reflexión sobre las formas de trabajo y organización que pudieran hacer aún más resilentes a las comunidades y empresas regidas según principios de democracia económica.
Es a esa reflexión a la que queremos invitarte con en esta Bitácora del Arte.

El 9 de febrero de 2010 decidimos en asamblea unirnos formalmente a las Indias formando el Grupo Cooperativo de las Indias, dentro del cual nuestro papel consistirá en proveer al grupo de un nodo específico de investigación y desarrollo de productos, haciendo además de casa-taller de los nuevos indianos e “incubadora” de nuevas cooperativas especializadas.

Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas
Barco 37 - 28004 - Madrid

CIF F-85220861