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El Arte de Las Cosas

De la crítica del sistema a la construcción de alternativas

05 Nov 2009

Los discursos de la crisis han evolucionado, incluso en los ámbitos más cercanos al poder, hacia una crítica del capitalismo y el sistema social. Seguramente alimenten la desazón que muchos sentimos, pero ¿cúal es la alternativa? ¿qué es lo que corresponde hacer?

Las cosas realmente van mal cuando el diario conservador La Nación publica a Naomi Klein diciendo que

El capitalismo sobrevivirá a esta crisis, pero el mundo no puede sobrevivir a otro retorno del capitalismo.

La Nación no es el único medio en esa línea. En todo el mundo se prodigan ejemplos: vemos incluso la elitista revista The Atlantic poner en cuestión el mismísimo orden social norteamericano con entradillas de periódico subversivo:

Recovery will fail unless we break the financial oligarchy that is blocking essential reform. And if we are to prevent a true depression, we’re running out of time.

Para acabar concluyendo que EEUU está convirtiéndose en una república bananera. Algo que por otro lado empieza a convertirse en el meme de la blogsfera anglófona. Y es cierto que todos estos alegatos pueden reafirmar ideas que compartimos con muchos lectores, pero al final la cuestión que surge una y otra vez es: ¿Y en lugar del capitalismo -o cuando menos de este capitalismo- qué?.

Leon Trotsky decía que una situación revolucionaria se daba cuando los de arriba no pueden seguir como están y los de abajo no quieren seguir como están. Y en estos días, es difícil no pensar en que toda transformación requiere además el esfuerzo previo de mostrar una alternativa. Trotsky, como Marx, pensaba que todos los cambios históricos, todas las transformaciones profundas de las relaciones sociales, habían comenzado en el sistema económico, con la acumulación de poder por parte de un grupo o clase que representaba nuevos valores y un proyecto social común. Y sin embargo, esperaban y trabajaban porque la última de las revoluciones, la que habría de sobrepasar el capitalismo, comenzara, antes de emprender cambio económico alguno, como una revolución política.

Por eso la teoría histórica del marxismo, con su inversión hegeliana del sujeto histórico, del quién, quiso imaginar la emergencia de una clase política desde la clase económica e histórica real. Para hacerlo tuvo que crear un imaginario proyecto social que estaría representado idealistamente por la clase en si, con independencia de lo que hicieran o pensaran las personas reales que componían tal abstracción o fuera el comportamiento agregado del conjunto.

Los modelos anteriores de cambio social siguen un patrón opuesto. Nos muestran cómo en una primera fase el taller artesano y los Artes conforman un microcosmos alternativo al orden feudal y después cómo la reordenación de su entorno directo generó las condiciones para un cambio más amplio.

Es patente necesidad de encontrar alternativas que se muestren en la práctica concreta, real, de comunidades reales. Modelos que puedan ser criticados o defendidos sobre experiencias contrastables. Hay un hambre social de alternativas y por eso hay hasta quién busca claves en las filés negras.

Ya no toca llorar las miserias generadas por los límites del sistema, toca ejemplificar alternativas y discutirlas a plena luz. Es más difícil sin duda, exige mucho más que indignación moral y buen verbo. Exige aguante y capacidad para crecer, pero también para integrar y cohesionar.

Toca buscar revolucionarios que entiendan que no es hora de agitar, es hora de construir, trabajar, equivocarse y corregir. Es hora de llevar la lógica de la abundancia a todos los aspectos posibles de la vida y ordenar según sus principios el entorno. Es hora de enfrentar lo posible con lo necesario. Es hora de hacer filé.

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9 Comentarios a “De la crítica del sistema a la construcción de alternativas”

  1. maccur

    David, un honor que me hayas linkeado como uno de tus “lectores” =P
    tengo que reconocer que casi me anoto para ser un indiano cuando hicieron la convocatoria pero justo había arrancado un nuevo curso y otro trabajo (cuando sos freelancer los trabajos se suman nunca reemplazan a otro) así que no quería hacerlo sin tiempo

  2. David de Ugarte

    Hola Maccur!! Yo soy el lector tuyo! :-D
    Qué bueno verte por aquí!

  3. jivablog.com/

    Totalmente de acuerdo en el análisis, en crear filés o proyectos economico-sociales no capitalistas, pero también que estos no sean islas herméticamente cerradas sino proyectos que puedan escalar salidaridades y alianzas con otros de rumbo similar de forma que creemos una red mundial que aun siendo pequeña sea visible y un lugar de acogida e integración a quienes quieran salir del sistema.
    Es posible que se den situaciones revolucionarias en el sentido citado de Trotsky, pero para esos momentos agitados o para otros mas tranquilos,es imprescindible tener experiencias alternativas y no solo proyectos ideológicos.

  4. David de Ugarte

    Exacto!

  5. ersaloz.blogspot.com/

    He tomado un párrafo de http://lasindias.net/indianopedia/Devolucionismo y he cambiado “propiedad intelectual” por “capitalismo democrático” y “Movimiento por la Devolución” por “movimiento revolucionario”:

    “Se plantea por tanto la misma cuestión que el movimiento revolucionario (¿¿Qué hacer con el régimen de capitalismo democrático??), pero responde que no es necesaria la reforma legal, que puede solucionarse en términos de elección individual y no en términos políticos… lo cual es un mensaje político en si mismo, dado que si no es necesaria la reforma, el sistema de capitalismo democrático se legitima y refuerza…”

    ¿Alguien puede explicarme por qué la agitación política es necesaria frente a la propiedad intelectual pero no para la transformación social?

  6. David de Ugarte

    Buen intento! Pero dejas escapar lo más interesante :) La cuestión de fondo, que creo es la que intuyes pero no acabas de ver, es el papel que en el mundo postmoderno juega el estado nacional.

    Como se ve continuamente en el curso de los conflictos de esta década y en el ascenso de la criminalidad transnacional, el terreno en el que se definen las cosas ya no es el terreno del estado nacional. Los cambios que vienen y los que este momento de desarrollo económico reclama superan lo nacional, al estado nacional e incluso lo “internacional”. Es el momento de formación de los sujetos y las formas transnacionales.

    Reclamar al estado una “reforma del capitalismo” es lo equivalente a Creative Commons en este punto: una diversión que mantiene la fe en unas reglas de juego que o no funcionan ya o son abiertamente contraproducentes.

    Al estado le puedes reclamar sobre lo que el estado hace o debería dejar de hacer, como legislar a favor de los monopolistas de la propiedad intelectual o mantener algunos otros monopolios absurdos, pero no le puedes pedir que cambie las reglas de un juego en el que él mismo está cada vez más fuera de lugar.

  7. ivan.lovesgazpacho.net/

    Justo lo que vengo sintiendo desde hace un tiempo y uno de los motivos por los que comencé el Itinerario: ya basta de perder el tiempo reaccionando siempre a la agenda del Estado/Capital. Como bien dice Donna Haraway en el Manifiesto Ciborg, la victimización define al grupo por oposición al Otro, y ello debilita el valor del individuo.

    Además, los hackers siempre han sabido correr más que los lentos y pesados Estados e ir por delante suyo. Mejor estrategia (o al menos más inspiradora). :)

2 Trackbacks/Pingbacks

  1. Ciberpunk cumple 20 años

    [...] trabajando duro más que celebrando la caída del muro… un buen síntoma. A fin de cuentas no estamos aquí para contar batallitas ni para llorar los desastres del sistema, sino para construi…, y las alternativas no nacen en los museos sino en la acción y el debate. (0) Crea un usuario en [...]

  2. El fracaso de Copenague y los límites del estado postmoderno | Sociedad de las Indias Electrónicas

    [...] Un lector nos pregunta -un tanto airado- por qué defender el devolucionismo, es decir, la reforma legal de la mal llamada propiedad intelectual y no reclamar al estado la reforma del capitalismo. Dicho de otro modo, por qué toca en los temas de fondo (relaciones laborales y económicas, medioambiente, etc.) construir y no agitar. [...]

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Natalia Fernández, socia fundadora de La Sociedad de Las Indias Electrónicas
La Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas es una empresa del Grupo Cooperativo de las Indias. Las Indias es un Grupo Cooperativo que entiende el mundo desde la lógica de las redes y el compromiso con la democracia económica y la transnacionalidad. Creamos conocimiento, productos y servicios empoderadores para las personas, las comunidades y las organizaciones con herramientas innovadoras que refuerzan la sostenibilidad social y medioambiental de sus proyectos.

La Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas es una empresa especializada en la investigación y desarrollo de formas social y medioambientalmente sostenibles de producción de bienes e infraestructuras. La Bitácora del Arte es una bitácora dedicada a reflexionar sobre los modos comunitarios y sostenibles de trabajar, crear, distribuir y producir.

Grupo Cooperativo de las Indias
En 2007 la Sociedad de las Indias Electrónicas lanzó feevy, un servicio web en software libre cuyo objetivo era ayudar a hacer más distribuida la blogsfera. Para mantenerlo y desarrollarlo hacía falta una estructura que la empresa no tenía. Por eso el 2 de octubre, en el quinto aniversario de la fundación indiana, Natalia Fernández en representación de las Indias junto con Javier Cañada que había hecho el diseño de interacción, fundaron Feed the Ivy SL. La empresa sirvió de soporte al mantenimiento del servicio y vendió sus propios desarrollos de software libre durante más de un año.

Con la venta de feevy al grupo BBVA a principios de 2009, la empresa comienza el proceso legal de transformación en una cooperativa de trabajo asociado. El objetivo era estudiar y experimentar formas de producción social y mendioambientalmente sostenible. Queríamos producir lo que llamamos el modo de vida indiano sintiéndonos orgullosos del modo y no sólo de los resultados.

Tomamos el nombre de El Arte de las Cosas porque a partir del siglo XI en Europa aparecen gremios de artesanos y coaliciones de mercaderes-productores, conocidos también como Artes. Los distintos artes no eran sólo comuninades técnicas. Eran comunidades de conocimiento que trabajaban desde y para un ideal ético que se ligaba y explicaba desde el hacer y las herramientas del oficio.

Pensamos que el conocimiento que permite hacer cosas hermosas y socialmente útiles no puede ser sólo un conocimiento técnico, ha de contener un significado social, una ética del trabajo y una visión del mundo. Los objetos que se ofrecen en el mercado son portadores de mundos, de proyectos sociales y visiones morales. Queremos ser un Arte, un Arte dedicado a la creación de objetos con significado.

Nuestro símbolo es el símbolo de uno de aquellos Artes, el Arte de la Calimala, los creadores de las primeras redes comerciales medievales transeuropeas. Originalmente tinteros -por eso el águila porta un torsello, un fardo de lana- acabaron creando las formas modernas de la banca y siendo los mecenas del Renacimiento florentino.

Como ellos, nuestra primera exploración la hicimos en el mundo textil. Entre mayo y julio de 2009 vendimos en nuestro local de Madrid una colección de inspiración literaria que habíamos producido en pequeños talleres independientes valencianos. Tras esta primera experiencia, el 18 de septiembre de 2009, Feed the Ivy SL se transformó ante notario en cooperativa de trabajo asociado, pasando a llamarse Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas. Los tres socios “refundadores” fueron Natalia Fernández, María Rodríguez y David de Ugarte.

Ese fue nuestro verdadero punto de arranque, un momento que vino a coincidir con el momento más duro de la crisis económica. Comenzamos entonces un proceso de reflexión sobre las formas de trabajo y organización que pudieran hacer aún más resilentes a las comunidades y empresas regidas según principios de democracia económica.
Es a esa reflexión a la que queremos invitarte con en esta Bitácora del Arte.

El 9 de febrero de 2010 decidimos en asamblea unirnos formalmente a las Indias formando el Grupo Cooperativo de las Indias, dentro del cual nuestro papel consistirá en proveer al grupo de un nodo específico de investigación y desarrollo de productos, haciendo además de casa-taller de los nuevos indianos e “incubadora” de nuevas cooperativas especializadas.

Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas
Barco 37 - 28004 - Madrid

CIF F-85220861