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El Arte de Las Cosas

Bitácora de las Indias

  1. El crack español y el contrato intergeneracional

    06 Feb 2010

    Crash en la Bolsa española, tintes de desesperación en el debate político y económico, alarmismo mediático. ¿Qué está pasando en España?

    Vean esta hermosura de serie histórica:

    A simple vista se ve que hay dos momentos dónde algo se hizo mal.
    El primero se suele explicar por el miedo de los próceres de la Transición democrática a que el recorte social inevitable tras la crisis del 73 aumentara la conflictividad política poniendo en jaque a la naciente democracia española

    En la práctica se “salvó” con un nuevo pacto intergeneracional que es el que sufrió mi generación: contratos precarios para los jóvenes y buenas prejubilaciones o mantenimiento de condiciones por encima de mercado para los padres. Vivir en casa hasta los 30, tener toda la vida trabajos por debajo de la propia cualificación y cobrar menos por el mismo trabajo que los mayores se convirtió en algo normal.

    Fue precisamente esta solución la que modificó las relaciones familiares, el contrato implítico que ahora se daría entre unos padres sobrepagados y unos hijos subempleados y sobreformados. Como solución espontánea se asentó la cultura del piso como inversión intergeneracional que ha puesto el lado de la demanda en una burbuja inmobiliaria cuidadosamente alentada desde el poder político durante estas décadas y que a las finales es la nuez de esta crisis.

    Luis Garicano apunta que una de las cosas que restan credibilidad a la economía española es precisamente que

    nadie se puede creer que con más de 1,5 m de viviendas vacías los precios hayan caido sólo un 13% de bajada. Esto al inversor extranjero, que oye hablar de TINSA y se echa a temblar, le parece que tiene que ser fraudulento; y me temo que comparto la preocupación. Los precios tienen que caer como en Phonix o en Miami, el 50%, y esto tiene que aperecer en los balances de Cajas y bancos. (¿Por qué el 50%?: en EEUU en el 1995 el precio era 4 veces la renta familiar; en el RU 3; en España, 3.5. En el punto álgido de la crisis, en EEUU fue de 5 veces, en el RU de 5.5.en España del 7.7. Pues bien, en EEUU y RU ya ha vuelto a 4 veces; en España está aún en 6.8 veces. Mucho, mucho camino que recorrer).

    ¿Por qué no cae la burbuja? Simplemente porque no salen al mercado la mayor parte de los inmuebles que los bancos “compraron” el año pasado a sus propios deudores para no tener que reconocer la morosidad real que sufrían y que valoraron a precio de burbuja triunfante. Ahora BBVA parece abrir el juego reconociendo la desnudez real, pero aún resta, como dice Garicano, mucho recorrido.

    Mientras este se desarrolla, el debate español se centra en las pensiones y el mercado de trabajo. Sin embargo, la medida estructural de fondo ni siquiera se plantea, sigue dando al parecer demasiado miedo: la siempre aplazada o descafeinada reforma de la ley del suelo que acabe de una vez con la gran máquina política de crear burbujas inmobiliarias. Una ley así obligaría a replantear la financiación municipal y por tanto a reequilibrar hacia abajo, hacia lo local, la territorialización del poder político en detrimento de las comunidades autónomas y el estado central.

    Conociendo España, hay pues pocas razones para el optimismo.

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  2. Suspiros de España (y Portugal)

    01 Feb 2010

    Los valores sociales y económicos de los países ibéricos se demuestran completamente disfuncionales ante la crisis. Toca un cambio radical de prioridades en una generación entera ahora paralizada y sin expectativas.

    Cuando España y Portugal se vinieron a dar cuenta, bajo las cifras abrumadoras de desempleo, bajo la fractura social que se siente a cada paso, estaba la generación ni-ni. Unos chicos entre 18 y 34 años que mayoritariamente (54% según Demoscopia) aseguran no estar ilusionados por proyecto alguno.

    Se pagan ahora las consecuencias de una educación malamente privatizada. Pero también de unos valores sociales que siguen anclados en el siglo pasado.

    Según datos del World Value Survey que desarrolla un estudio sobre modelos familiares publicado recientemente por la Caixa, tan sólo un 34% de los padres tratan de transmitir a sus hijos espíritu de trabajo, un 10% espíritu de sacrificio y un 32% imaginación (la triada del emprendedor). Se llevan la palma en cambio valores conservadores como la obediencia (47%), la responsabilidad -tan parecida en nuestra cultura a la aversión al riesgo- (84%) o la independencia personal derivada de un trabajo estable (45%).

    En vacas gordas:

    Pero en crisis, más que nunca,

    • el estado y las grandes empresas no contratan, si quieres salir del paro tienes que inventarte cómo, arriesgar y emprender, algo obvio cuando entre los menores de 25 años la tasa de desempleo alcanza ya el 39,1%;
    • la diversidad de tu propia red es una herramienta fundamental tanto para encontrar trabajo como para desarrollar una cartera de clientes, como prueba, el desempleo entre los inmigrantes alcanza hoy un 29,7%
    • y ante la caída del crédito, la propia liquidez -y la capacidad de sacrificio- son fundamentales en cualquier pequeño proyecto empresarial.

    Darle la vuelta a estos valores, reciclar una generación entera no es desde luego fácil. Tal vez por eso son cada vez más los que auguran diez años con una tasa de desempleo por encima del 15%

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  3. Haití y la energía solar

    23 Ene 2010

    Desde el punto de vista de las tecnologías resilientes, Haití está mostrando como (1) los materiales de campaña deberían abastecerse mediante energía solar y (2) toda (re)construcción, en cualquier lugar del mundo, debería emprenderse con ánimo de alcanzar el autoabastecimiento mediante renovables.

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  4. Celebrar para distribuir

    22 Ene 2010

    El debate arqueológico nos replantea el concepto mismo de producción colectiva y el papel de la celebración en la vida comunitaria.

    En muchas comunidades neolíticas de la Amazonia llama la atención cómo en el ciclo de la producción y el reparto sigue incluyéndose, como una etapa más, la celebración.

    Y según una hipótesis que cada vez es más aceptada entre los arqueólogos habrían sido las bebidas fermentadas, útiles a la celebración, las que habrían incentivado la sedentarización más allá de las evidentes e inevitables desventajas en bienestar. Se resolvería así una paradoja clásica de la Historia económica: la productividad de la primera agricultura no justificaba por si misma el abandono de una economía de caza y recolección.

    Incluir el poder de la celebración en el modelo y la potencia de la nueva relación con la tierra que se habrían originado en el cuidado de los primeros vegetales domesticados, daría una clave para entender aspectos culturales, religiosos y económicos oscuros en la visión tradicional de la revolución agrícola.

    La Antropología clásica nos había enseñado a todos en la escuela que el paso a una economía agraria había generado la propiedad privada y, para contener los conflictos generados por esta, un incipiente estado nacido de las jefaturas de tribu y clan primero y de los mumis después… lo cual nos volvía a poner frente al problema de la productividad.

    Sin embargo, el registro arqueológico parece poner en cuestión esta visión lineal. El arqueólogo norteamericano Patrick McGovern remarca:

    Whenever we look at the Neolithic beverages and the domestication of these plants, we find that it was more of an egalitarian effort, with people working together

    Aunque las bebidas fueran realmente primitivas y el cultivo muy precario, no permitiendo por ejemplo la elaboración de pan, estas bebidas de celebración incluían según los descubrimientos de McGovern resinas y componentes que las convertían en profilácticas, incluso en una especie de “primeros antibióticos“.

    Uniendo la línea de puntos

    En una economía basada en una estructura social muy horizontal como la caza y recolección, la celebración es el principal mecanismo colectivo de cohesión social. Satisface las necesidades ceremoniales y asegura la distribución del producto.

    La fermentación de granos salvajes -la forma más primitiva de cerveza- empieza a jugar un papel cada vez más importante en estas celebraciones que no son algo separado sino verdadera motivación, objetivo motriz del proceso productivo.

    Con el tiempo se descubre que estas bebidas tienen un efecto nutritivo y curativo y poco a poco la comunidad pasa más tiempo mejorando el cultivo de los granos, cuyos excedentes en algún momento empiezan a poder procesarse aunque sigan siendo complemento más que centro de la dieta cotidiana.

    La primitiva comunidad agraria no tendría por tanto una estructura social ni un ciclo productivo esencialmente diferentes de los de la tribu nómada. Tras el comunimo primitivo de cazadores recolectores que fascinó a los primeros antropólogos no vendrían el estado, la propiedad privada y la división sexual del trabajo, sino una fase de comunismo agrario cuyo eslabón de unión con el pasado estaría precisamente en la lógica económica de la celebración, fundamento primitivo de la religio comunitaria… que permitiría el salto posterior, sin que la comunidad estallara en pedazos, a un modelo social sometido al desgarro de la privatización de la tierra.

    El caracter sagrado del pan (arroz/maiz/etc) y el vino (cerveza, chicha, etc.) recordarían para siempre, el mito de esta Edad de Oro cuando la celebración y la cohesión abandonaran el centro del proceso productivo para convertirse en fenómeno político religioso.

    ¿Y a nosotros qué?

    Todas las culturas actuales guardan el recuerdo de este desgarro y la nostalgia de un tiempo donde la celebración era una parte fundamental de la producción y distribución del bienestar y no sólo ritual político.

    Podría incluso interpretarse la pervivencia del mito como un deseo profundo de retomar la potencia generadora de significado de una economía comunitaria capaz de celebrar y distribuir sin la mediación simbólica de una religión exterior o el estado.

    Y ese es precisamente en el punto en el que el debate comunitario global se encuentra tras la crisis del modelo kibbutz. Las dos ideas que la arqueología nos aporta parecen sencillas en su enunciación, pero son en realidad la puerta a reflexiones mucho más profundas y necesarias:

    1. el modelo de organización comunitaria ha de incluir la celebración en su cotidianidad como una parte más del proceso de trabajo y producción
    2. la celebración ha de incluir siempre algo extraordinario capaz de rememorar la magia de la lógica de la abundancia y mantenerla en el centro de la perspectiva grupal… como el vino fue a nuestros antepasados

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La Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas es una empresa dedicada a la producción social y medioambientalmente sostenible del modo de vida indiano. La Bitácora del Arte es una bitácora dedicada a reflexionar sobre los modos comunitarios y sostenibles de trabajar, crear, distribuir y producir.
Natalia Fernández, socia fundadora de La Sociedad de Las Indias Electrónicas
En 2007 la Sociedad de las Indias Electrónicas lanzó feevy, un servicio web en software libre cuyo objetivo era ayudar a hacer más distribuida la blogsfera. Para mantenerlo y desarrollarlo hacía falta una estructura que la empresa no tenía. Por eso el 2 de octubre, en el quinto aniversario de la fundación indiana, Natalia Fernández en representación de las Indias junto con Javier Cañada que había hecho el diseño de interacción, fundaron Feed the Ivy SL. La empresa sirvió de soporte al mantenimiento del servicio y vendió sus propios desarrollos de software libre durante más de un año.

Con la venta de feevy al grupo BBVA a principios de 2009, la empresa comienza el proceso legal de transformación en una cooperativa de trabajo asociado. El objetivo era estudiar y experimentar formas de producción social y mendioambientalmente sostenible. Queríamos producir lo que llamamos el modo de vida indiano sintiéndonos orgullosos del modo y no sólo de los resultados.

Tomamos el nombre de El Arte de las Cosas porque a partir del siglo XI en Europa aparecen gremios de artesanos y coaliciones de mercaderes-productores, conocidos también como Artes. Los distintos artes no eran sólo comuninades técnicas. Eran comunidades de conocimiento que trabajaban desde y para un ideal ético que se ligaba y explicaba desde el hacer y las herramientas del oficio.

Pensamos que el conocimiento que permite hacer cosas hermosas y socialmente útiles no puede ser sólo un conocimiento técnico, ha de contener un significado social, una ética del trabajo y una visión del mundo. Los objetos que se ofrecen en el mercado son portadores de mundos, de proyectos sociales y visiones morales. Queremos ser un Arte, un Arte dedicado a la creación de objetos con significado.

Nuestro símbolo es el símbolo de uno de aquellos Artes, el Arte de la Calimala, los creadores de las primeras redes comerciales medievales transeuropeas. Originalmente tinteros -por eso el águila porta un torsello, un fardo de lana- acabaron creando las formas modernas de la banca y siendo los mecenas del Renacimiento florentino.

Como ellos, nuestra primera exploración la hicimos en el mundo textil. Entre mayo y julio de 2009 vendimos en nuestro local de Madrid una colección de inspiración literaria que habíamos producido en pequeños talleres independientes valencianos. Tras esta primera experiencia, el 18 de septiembre de 2009, Feed the Ivy SL se transformó ante notario en cooperativa de trabajo asociado, pasando a llamarse Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas. Los tres socios “refundadores” fueron Natalia Fernández, María Rodríguez y David de Ugarte.

Ese fue nuestro verdadero punto de arranque, un momento que vino a coincidir con el momento más duro de la crisis económica. Comenzamos entonces un proceso de reflexión sobre las formas de trabajo y organización que pudieran hacer aún más resilentes a las comunidades y empresas regidas según principios de democracia económica.

Es a esa reflexión a la que queremos invitarte con en esta Bitácora del Arte.

Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas
Barco 37 - 28004 - Madrid (España).

Tel +34 91 143 59 70 CIF F-85220861